Tipografía
Una buena tipografía es tan importante en una página Web como en cualquier otro medio escrito. Pero leer un texto impreso en una hoja de papel es muy distinto que leerlo en la pantalla del monitor.
El problema que se presenta en las páginas Web es que se ha de visualizar correctamente en diferentes sistemas y multitud de ordenadores.Leer un texto impreso en una hoja de papel es muy distinto que leerlo en la pantalla del monitor.
La tipografía, es decir, la fuente o el formato de las letras que conforman el texto, tendrá un impacto directo en como la página será recibida por sus lectores. Una tipografía cargada y poco legible agotará a quien visite el sitio web; los mensajes no son claros y por tanto el visitante prefiere salir del sitio.
Si bien es cierto que no hay un método establecido sobre cómo elegir una tipografía adecuada para una web, sí hay ciertos criterios fundamentales a ser tomados en cuenta. La legibilidad es un principio básico y necesario cuando se va a elegir la tipografía para una página web.
Fuentes tradicionales como Arial, Verdana, o Helvética son las más utilizadas, justamente, porque son fácilmente legibles. De nada sirve parecer original o tratar de que la web se destaque por el uso de fuentes complejas si la información no se transmite fácilmente.
Aparte está el hecho de que tipografías poco comunes no se verán igual en diferentes ordenadores. En el ordenador donde no estén instaladas, se sustituirán automáticamente por una tipografía que sí tenga el sistema. Generalmente se utilizan distintas tipografías dentro de un mismo sitio web. Se diferencia con la tipografía y el tamaño de la misma a los títulos, o encabezados, del cuerpo del texto o de la barra de menú, por ejemplo.
Debido a esto es que es muy importante el que se hagan combinaciones adecuadas en donde las fuentes utilizadas no sean discordantes entre sí.
Para elegir una tipografía adecuada para la web es indispensable prestarle especial atención al sentido del texto. Es decir, a quien se dirige y a nombre de quien lo hace.
Existen decenas de miles de tipografías distintas. Cada una de ellas admite variaciones de color, tamaño, resaltado, inclinación, etc. Pueden adicionárseles infinidad de efectos. Pero más allá de los títulos, que admiten alguna sofisticación, los contenidos deben ser ante todo perfectamente legibles.
Por ello deben seleccionarse tipografías sencillas, de color que contraste en forma sensible con el fondo.